Alquiler vivienda reformada con 0 inversión

FINCAS FEBRER SLP, ha gestionado una reforma y el arrendamiento de una vivienda, sin inversión inicial por parte de la propiedad

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Este es el caso real de una vivienda cerrada durante más de  2 años, sin posibilidad de arrendarla debido a su mal estado. La propiedad no disponía de los recursos necesarios para invertir en su reforma. El anterior administrador no daba soluciones al propietario. La vivienda corría peligro de ser ocupada.

Gracias a la intervención de FINCAS FEBRER SLP, pusimos de acuerdo a constructor y a propiedad para realizar una reforma integral (sin inversión inicial por parte del propietario) y la una vez reformada la hemos arrendado con una renta de mercado.

Vivienda de superficie útil: 65 metros

Edificio sin ascensor en la zona alta de Barcelona.

Inversión en la vivienda: 12.000.-euros. Cocina, baño, electricidad, suelo parket, instalación de agua caliente con termo de 100 lts. y pintura.

Arrendada en dos semanas y devolvemos la inversión al industrial en los próximos 15 meses, sin intereses.

Nuestra experiencia en el sector y las oportunidades de la actual coyuntura económica han satisfecho las necesidades de un nuevo cliente. Nuestra filosofía es hacer lo difícil, lo fácil lo hace cualquiera.

Póngase en contacto con nosotros sin ningún tipo de compromiso para obtener rentabilidad a su patrimonio enseguida!

Supresión de las tasas judiciales a Comunidades de propietarios.

Desde el pasado día 1 de marzo, las personas físicas, incluidas las comunidades de propietarios, están exentas de abonar las tasas judiciales en todas las instancias y por lo tanto ya no tienen que cumplimentar el modelo 696. En el BOE núm. 51, de 28 de febrero de 2015, se publicó el Real Decreto­Ley 1/2015, de 27 de febrero, de mecanismo de segunda oportunidad, reducción de carga financiera y otras medidas de orden social. Textualmente, en su artículo 11, establece la Modificación de la Ley 10/2012, de 20 de noviembre, por la que se regulan determinadas tasas en el ámbito de la Administración de Justicia y del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses. Más concretamente, modifica el artículo 4, de la Ley 10/2012.

La ‘burbuja inmobiliaria’ brasileña comienza a desinflarse

Los precios de los inmuebles de algunas de las principales ciudades brasileñas refuerzan la idea de que existe una desaceleración en el mercado inmobiliario del país. Este miércoles, el índice del valor de las viviendas anunciadas en Internet mostró que el aumento anual del precio del metro cuadrado perdió fuerza en mayo por el sexto mes consecutivo. Es otro ingrediente más a la acalorada discusión que mantienen quienes creen que existe una burbuja inmobiliaria brasileña que podría están desinflándose, sin haber llegado a estallar nunca.

El Índice FipeZap Ampliado, que monitoriza los precios de apartamentos anunciados online en 16 grandes ciudades brasileñas, registra un aumento de los precios de casi un 3% desde que comenzó el año. La expectativa es que la inflación en el mismo periodo supere ese 3%. Pero según el informe del indicador, la variación es más pequeña que la inflación, “caracterizando una caída real de precios”. La última proyección de los economistas consultados por el Banco Central para la inflación en mayo es del 0,45%, que se sumaría a los 2,86% acumulados entre enero y abril.

“Todos creen que para que haya una burbuja es necesario que explote. Pero puede ser que pase poco a poco”, dice William Eid Júnior, profesor de Finanzas de la Fundação Getulio Vargas (FGV). Según él, “la desaceleración actual de los precios es clara, después del aumento disparado de los últimos años”.

Río de Janeiro tiene el mayor precio por metro cuadrado, con 10.609 reales (4.700 dólares), seguido de Brasilia (8.136 reales, 3.600 dólares) y São Paulo (8.060 reales, 3.565 dólares). La escalada de precios desde 2008 hasta el mes pasado fue de un 252% en Río y de un 203% en São Paulo, lo que incluso llamó la atención del Nobel de Economia Robert Shiller, que ya había anticipado el desplome del sector en Estados Unidos que derivó en la crisis de 2008.

Al contrario del que ocurrió en EE UU, la “burbuja brasileña” ha aumentado sobre los precios, no sobre la concesión de crédito. La proporción del crédito inmobiliario sobre el Producto Interior Bruto (PIB) está próximo al 10%, mientras que en Estados Unidos la proporción alcanzó un 76,1% en 2011 y en Reino Unido llegó a ser de más del 80%.

Según el economista Otto Nogami, profesor del instituto Insper, a pesar de un notorio aumento de carteles de ‘se vende’ y ‘se alquila’, no hay todavía ninguna señal de que exista crisis inmobiliaria en Brasil. “El mercado tiende a acomodarse. Aunque es difícil de creer que los precios lleguen al nivel de precios de antes del boom. Quedarán en un término medio”, apunta.

Estos índices de precios se basan solo en los precios publicados en Internet y no tienen en cuenta posibles descuentos o aumentos a la hora de la compra, por eso algunos economistas desconfían de ellos a la hora de medir la realidad del sector. Pero otros datos publicados han corroborado la situación. En São Paulo, la mayor ciudad del país, datos del Sindicato de empresas de venta de inmuebles residenciales y comerciales (Secovi-SP) recogen que se vendieron 3.755 unidades de enero a marzo, un 45% menos que en el primer trimestre de 2013.

En el descenso de las ventas pudo pesar la incertidumbre de la economía y la presión de la inflación. “El mercado necesita reactivar las ventas para alcanzar un nivel de 30.000 unidades vendidas o más al año para contribuir a la recuperación de la economía nacional”, dijo el presidente del Secovi-SP, Claudio Bernardes. En el resultado del PIB brasileño del primer trimestre del año, conocido la semana pasada, el sector de la construcción civil tuvo una caída del 2,3% en comparación con los últimos tres meses de 2013.

La discusión sobre la existencia o no de una burbuja y sus efectos continuará en las calles y en las redes sociales. Habrá que esperar a los próximos datos para ver quiénes están más cerca de tener razón.

La vivienda deja atrás los mínimos de 2013 con un alza del 48% en las ventas

La compraventa de viviendas escaló un 48% en el primer trimestre del año, hasta sumar 81.358 transacciones, según los datos que ha publicado este miércoles el Ministerio de Fomento. Este avance, espectacular sobre el papel, refuerza la tesis de que el ajuste del mercado está próximo a concluir tras el final del desplome de los precios y la recuperación de las hipotecas. Pero contiene algunos matices.

Así, hay que recordar que una parte importante de la escalada se explica porque se compara con el primer trimestre de 2013, cuando el sector sufrió mínimos en las compraventas. De hecho, el propio departamento que dirige Ana Pastor reconoce que “hay que tener en cuenta que el cuarto trimestre de 2012 y el primero de 2013, fueron atípicos por el fin de la desgravación fiscal y la subida del IVA”. Por este sentido, matiza que “tiene más sentido hacer una comparación anual”.

En estos términos, las transacciones inmobiliarias ante notario alcanzan las 327.091, lo que supone un incremento del 8,8% frente a las realizadas en todo el año 2013. Junto a ello, Fomento reseña que haciendo esta comparación tres comunidades autónomas registran un comportamiento positivo: Canarias, Madrid y Cataluña, con una subida anual del 13,9%, 4,2%, 1,7% respectivamente.

El Ministerio también pone de relieve que este ha sido el mejor trimestre desde 2010, lo que significa que ni siquiera llega a auparse como el mejor de la crisis. Precisamente, hace ahora cuatro años, el mercado vivió una miniburbuja alentada también por las medidas fiscales. En concreto, el primer recorte a la desgravación a la compra de vivienda, ayuda que acabó desapareciendo definitivamente el 1 de enero de 2013 para las nuevas operaciones.

Además de los datos de Fomento, el INE también ha publicado este miércoles sus propias estadísticas. En su caso, relativas a abril, pero que al estar basadas en las inscripciones realizadas en el registro, van con entre uno y dos meses de retraso. Pese a este matiz, la conclusión es la misma: el mercado está en vías de recuperación al crecer las transcciones por segundo mes consecutivo con un 5,3%, hasta las 24.968.

El auge inmobiliario deja a la vista una “sobreoferta residencial” en Euskadi

Si en el periodo de dos décadas que va de 1991 a 2011 la población vasca aumentó un 3,6%, el incremento porcentual del parque residencial en Euskadi fue del 31,7%, diez veces superior. Son datos del Eustat de una serie histórica que deja al descubierto los efectos que tuvo el esplendor inmobiliario: una acusada dispersión urbana y una sobreoferta residencial. La transformación del panorama urbanístico de la comunidad autónoma ha sido analizado por el profesor de Geografía de la UPV Roberto Torres Elizburu en su tesis doctoral titulada “La dispersión urbana en el País Vasco. Los patrones de la redistribución espacial de la población y nuevas realidades residenciales y urbanísticas, 1991-2011”, donde se constata que durante este lapso “muchos ayuntamientos se aprovecharon del ciclo económico expansivo para ampliar su parque de viviendas con una visión muy desarrollista”. Este fenómeno se aprecia especialmente en municipios del Txorierri, Uribe-Costa, Mungialdea, la Llanada Alavesa y el eje costero entre Zumaia y Hondarribia, sostiene el autor.

¿Se han cometido muchos atropellos en el paisaje urbano vasco? “En la última década, sobre todo desde finales de los 90 hasta mediados de esta década, los municipios han procedido a una excesiva reclasificación del suelo urbanizable. Se ha aumentado mucho el suelo que se dibuja con visos de aumentar el espacio residencial. Los ejemplos son los municipios de Txorierri, Uribe-Costa, donde con un simple vistazo a través de Google Earth se observa que hay muchos sectores a medio consolidar, con parcelas que se han comenzado a construir y otras que están vacías. En su día, en otra coyuntura económica, se vio conveniente habilitar suelo urbanizable para no coartar una demanda residencial que supuestamente había, pero hoy se han quedado como lo que los urbanistas denominan espacios inconclusos: parcelas que han empezado a desarrollar y que se han quedado a medias”, opina Torres.

Los rendimientos que obtienen de la revalorización del suelo agentes como los promotores, constructores y bancos ha alentado la expansión urbana desmedida, aunque “los ayuntamientos también han sacado beneficio por la recalificación con la concesión de licencias de edificación y las tasas de basuras o el IBI”, aunque, apostilla el profesor universitario, “muchos consistorios se han dejado llevar por estos ingresos sin sopesar en los costes que conlleva dotar a esa población de nuevos servicios e infraestructuras”.

La voracidad urbana que ha experimentado la geografía vasca, sin llegar ni de lejos a los desmanes que se han perpetrado en el litoral mediterráneo, por ejemplo, ha llevado a construir 245.000 viviendas en el periodo 1991-2011. Euskadi concedía una media anual de 15.000 licencias para construir viviendas, llegando al techo de 16.322 en el año 2007. Pero llegó la crisis económica y esa cifra se redujo a la mitad en los siguientes años, hasta caer a los 7.700 permisos en 2011.

El frenesí por la vivienda unifamiliar también ha pasado factura al paisaje urbano vasco
La “anarquía” en unos casos, la “desorganización” en otros, términos que Torres emplea en su tesis, se hace visible durante el repunte inmobiliario del quinquenio 2001-2006, cuando “se duplicó la tasa de construcción de nueva vivienda con respecto a la década anterior”, aunque con una desigual incidencia por territorios: “Mientras en Gipuzkoa el despegue inmobiliario fue más tenue y gradual, en Álava el repunte fue más tardío pero repentino, mientras en Bizkaia fue temprano y tuvo gran incidencia en municipios urbanos ubicados al noreste del eje metropolitano de Bilbao”.

El recalentamiento de la economía y la burbuja inmobiliaria hizo que el dinamismo inmobiliario se fuese propagando por todo el territorio vasco, sostiene el profesor universitario, “afectando cada vez con mayor intensidad a municipios pequeños y periféricos que hasta pocos años atrás habían tenido un dinamismo tenue”. Así, se aceleraron las reclasificaciones, de manera que durante la primera década del nuevo siglo “el suelo calificado para usos residenciales aumentó un 23,8%, frente al tenue incremento del 3,7% de la población”, incide Torres. Ello ha conducido a una dispersión urbana que “ha tensionado al conjunto del territorio vasco”.

Las comarcas que mayor incremento del parque residencial han registrado son aquellas ubicadas en los márgenes aledaños de los grandes centros urbanos o metropolitanos: Estribaciones del Gorbea, Llanada Alavesa, Plentzia-Mungia, Duranguesado o Urola Costa. “Hacia estas ha tenido lugar lo que se podría llamar un rebosamiento metropolitano: debido a la carestía del precio urbano o a la dificultad de ofrecer suelo residencial (caso del Bilbao metropolitano), el desarrollo inmobiliario se ha desbordado hacia municipios adyacentes bien comunicados, que han funcionado como nuevos hábitats alternativos. A estos enclaves se han trasladado muchas familias y son los entornos que más población han ganado. En otras ocasiones ha sido la mejor calidad residencial o ambiental del nuevo entorno la fuerza que ha guiado la colonización, lo que se aprecia claramente en núcleos costeros, o en otros del interior como Urdaibai o en los municipios de Tolosaldea situados en las laderas más alejadas del fondo del corredor del Oria”.

El frenesí por la vivienda unifamiliar también ha pasado factura al paisaje urbano de Euskadi. Torres defiende que “en ciertos lugares han proliferado este tipo de viviendas de forma muy repetitiva, dando un aspecto suburbano a esos asentamientos. Esas viviendas no se adecuan a la idiosincrasia de los asentamientos originales, como sucede en localidades pequeñas como Gatika y Fruiz, en Mungialdea, que ahora presentan un paisaje urbano totalmente diferente”.

 

Fuente: el pais